¿Qué valores trabaja el cuento a qué sabe la luna?
es un libro para los más pequeños que fomenta valores como el altruismo, la amistad, la superación, la empatía o el trabajo en equipo, muy utilizado en los colegios para enseñarlos. La historia sobre deseos que parecen inalcanzables a primera vista, le encanta a los pequeños.
¿Qué sabor tiene la luna cuento?
…de un mordisco, arrancó un trozo pequeño de luna. Lo saboreó complacido y después fue dando un pedacito al mono, al zorro, al león, a la cebra, a la jirafa, al elefante y a la tortuga. Y la luna les supo exactamente a aquello que más le gustaba a cada uno. Aquella noche, los animales durmieron muy muy juntos.
¿Qué saben de la luna?
La Luna es el quinto satélite más grande del Sistema Solar con 3.475 kilómetros de diámetro, lo que equivale a un cuarto del tamaño de la Tierra y 80 veces menos su masa. El satélite natural o luna más pequeña también orbita alrededor de Júpiter y es el S/2010 J2, que cuenta con un diámetro de tan solo dos kilómetros.
¿Cuál es el mensaje del cuento a qué sabe la luna?
nos enseña que la unión hace la fuerza y que si colaboramos y trabajamos juntos por el bien común podemos conseguir metas que al principio parecían imposibles. En definitiva, seamos como seamos, todos somos necesarios dentro del grupo y nuestra aportación es relevante para alcanzar esa meta soñada.
¿Qué animales salen en a qué sabe la luna?
Lo saboreó complacido, y después fue dándole un pedacito al mono, al zorro, al león, a la cebra, a la jirafa, al elefante y a la tortuga. Y la luna le supo exactamente a aquello que más les gustaba a cada uno de ellos. Aquella noche, los animales durmieron muy muy juntos.
¿Quién escribio a qué sabe la luna?
Michael Grejniec
A Taste of the Moon/Authors
¿A qué sabe la luna?, escrito e ilustrado por Michael Grejniec, es un libro especialmente recomendado para los primeros lectores. Basa su estructura en los acumulativos, recurso muy frecuente en la literatura tradicional.
¿Como sabe que es un cuento?
Un cuento (del latín, compŭtus, cuenta) es una narración breve creada por uno o varios autores, puede ser basada ya sea en hechos reales como ficticios, cuya trama es protagonizada por un grupo reducido de personajes y con un argumento relativamente sencillo.
¿Qué pasa si le pides un deseo a la luna?
Una de las maneras más poderosas de hacer que tus deseos se hagan realidad es usando la energía de la luna. La luna te puede ayudar a manifestar tus deseos. La forma en cómo funciona es casi mágica pues la luna actúa como una especie de trampolín que transmite nuestros deseos al universo.
¿Quién es el autor del cuento a qué sabe la luna?
La estructura del cuento y los dibujos Por otro lado, la forma en la que Michael Grejniec, autor e ilustrador de esta preciosa historia, nos muestra las proezas de estos pequeños animalitos es mágica.
¿Quién se comio la Luna?
¡No me la he comido! El Conejo, el Topo y el Ratoncito se sentaron y se comieron la otra mitad de la luna del Ratoncito bajo las estrellas. Estaba deliciosa. Y la gran luna iluminaba el cielo porque, la verdad, es que nadie puede comerse la luna.
¿Qué animal tiene la luna?
Muchas mitologías relacionan el conejo con la luna, por una ilusión óptica de su cara visible. Aquí la imagen de la luna únicamente ha sido girada y se le ha añadido un ojo.
¿Cómo llegó la Luna a la Luna?
Un buen día, la pequeña tortuga decidió subir a la montaña más alta para poder tocar la luna. Desde allí arriba, la luna estaba más cerca; pero la tortuga no podía tocarla. Entonces, llamó al elefante. ― Si te subes a mi espalda, tal vez lleguemos a la luna.
¿Cómo llamó al elefante a la Luna?
Desde allí arriba, la luna estaba más cerca; pero la tortuga no podía tocarla. Entonces, llamó al elefante. ― Si te subes a mi espalda, tal vez lleguemos a la luna. Esta pensó que se trataba de un juego y, a medida que el elefante se acercaba, ella se alejaba un poco. Como el elefante no pudo tocar la luna, llamó a la jirafa.
¿Dónde está la Luna más cerca?
Y la luna les supo exactamente a aquello que más le gustaba a cada uno. Aquella noche, los animales durmieron muy muy juntos. ― ¡Vaya, vaya! Tanto esfuerzo para llegar a esa luna que está en el cielo. ¿Acaso no verán que aquí, en el agua, hay otra más cerca?
¿Cómo se alejó la luna de nuevo?
Al avistar al zorro, la luna se alejó de nuevo. Ahora solo faltaba un poquito de nada para tocar la luna, pero esta se desvanecía más y más. Y el zorro llamó al mono. ― Seguro que esta vez lo logramos. ¡Anda, súbete a mi espalda! La luna vio al mono y retrocedió. El mono ya podría oler la luna, pero de tocarla, ¡ni hablar! Y llamó al ratón.