Cuando nacio Nostradamus?

¿Cuándo nació Nostradamus?

Corría el año 1503 cuando nació en Francia el astrólogo y médico Nostradamus, un clarividente para algunos, un agorero para otros. Su principal obra se publicó en 1955 con el título Las profecías y sus palabras han dado pie a innumerables interpretaciones sobre el devenir del mundo y la humanidad. ¿Por qué se hizo tan famosa su obra?

¿Cuál fue la crueldad de la muerte de Nostradamus?

La crueldad de la muerte se advierte en que la agonía de Enrique duró más de doce días. Los versos se habían cumplido con fatídica precisión. Nostradamus nada más se equivocó en un detalle: no fueron los dos sino un solo ojo el herido. Lo demás aparecía tan exacto que la reputación de Nostradamus no iba a decaer ya hasta su muerte.

¿Cuáles fueron las profecías del Señor Nostradamus?

En 1555 salió a la luz en Lyon un libro titulado Las profecías del señor Michel Nostradamus. La obra estaba compuesta de 353 cuartetas, poemas de cuatro versos escritos con términos enigmáticos que pretendían anunciar los sucesos del futuro próximo en Francia y en toda Europa.

¿Cuál fue la predicción con que Nostradamus obsequió a la reina?

Mantuvieron una larga entrevista, aunque la predicción con que Nostradamus obsequió a la reina -que un ministro protestante, Coligny, moriría antes que el rey Carlos IX- no resultó muy impresionante, pues Coligny tenía casi 50 años y el monarca apenas 15.

¿Qué ocurrió con las cuartetas de Nostradamus?

La Revolución francesa iniciada en 1789 dio lugar a muchas asociaciones con las cuartetas de Nostradamus. Éste se había referido, en un prólogo de las Centurias, a una «renovación de siglo» que tendría lugar en 1792, justo el año en que se abolió la monarquía y se proclamó la república.

¿Por qué Nostradamus decía que sus obras eran profecías?

Nostradamus decía que sus obras eran «libros de profecías que he querido pulir un poco oscuramente». Él mismo reconocía, pues, que había dado deliberadamente un aire oscuro y enigmático a sus pronósticos, hasta convertirlos en «abstrusas y perplejas sentencias».