¿Cuál es la estabilidad de la niña con su padre?
En este caso la niña tiene la estabilidad necesaria para su desarrollo con ambos progenitores y todos coinciden que es una niña muy madura. Dado que la niña prefiere quedarse con su padre, pues es donde menos se alterará su vida, el padre pide que el juez escuche a la menor.
¿Por qué debemos tener 16 años de edad?
Jueces, Fiscales y abogados de familia, deberíamos de tener muy claro que 16 años sigue siendo una edad muy inmadura para saber con claridad con quien vivir. Evidentemente esto va a depender mucho de las circunstancias personales e individuales de cada caso y el grado de madurez personal del menor.
¿Es divertido vivir con un niño de trece años?
En este caso, si al niño se le preguntara directamente con quien quiere vivir lo normal sería que eligiera vivir con su padre, pues para un niño de trece años no es divertido estar sometido a una rutina diaria, aunque evidentemente sí es necesario.
¿Por qué la niña estará mejor con su padre?
En este caso, tras el examen de la niña por parte del juez y del fiscal, y dada la madurez de la niña, a pesar de no tener los doce años cumplidos, el juez en su sentencia tendrá en cuenta la opinión de esta niña y dará la custodia al padre, pues efectivamente la niña estará mejor con su padre ya que se alterará lo mínimo posible su vida diaria.
¿Cuál es el derecho de los hijos a decir con quién quieren vivir?
Normas sobre el derecho de los hijos a decir con quién quieren vivir En nuestra Constitución, el artículo 39.4 señala que “los niños gozarán de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos”.
¿Cuál es la opinión de quien vive un niño?
Lo importante al decidir con quien vive un niño no siempre será la opinión que el niño tenga, sino la alteración que se vaya a producir en su vida o la estabilidad que cada uno de los progenitores le pueda brindar, para asegurar que su desarrollo es el correcto y deseable.
¿Por qué los padres evitan que sus hijos comparezcan a presencia judicial?
Aunque sin duda obren con ánimo protector y buenas intenciones, los padres que evitan que sus hijos comparezcan a presencia judicial, en realidad les están privando del ejercicio de un derecho que está reconocido en las leyes internacionales, españolas y autonómicas.